La Nada

No estoy sola, me acompaña la nada y el silencio.
No estoy en vida ni muerta, incluso la muerte es mi sombra esperando el instante descuidado en que mi alma pase a su mano.
Juego a diario con la nada, se coloca en mis zapatos para no pisar el suelo y cargo a mis espaldas as culpas.

No estoy sola, aunque lopido a gritos para llegar a ser yo misma.
El agua y el aire son mis brazos, el viento es mi pelo y mi sonrisa una cascada.
Las sombras son mi camino y la noche mi vivir, la niebla me maquilla y la lluvia me baña.

No estoy sola, y mientras más quiero estarlo, mayor es mi lamento de saber que cuando esté a solas conmigo, diré con fé que ya no quiero estar sola.

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