Morir ligera

Quisiera morir ligera,

como el sueño de un volantín perdido, como el campo en silecio cuando todo se ha ido.

Con la quieta marea de la orilla y su labio de arena salada.

Sin lágrimas de nadie y sin olvido.

Quisiera morir un día con el árbol y el guijarro, amando el calor y el frío.

Con la vida y la muerte entrelazadas.

Quisiera morir entusiasmada.

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