Quiero una misa, una misa de pan resucitado, con un coro de perdones divinos.
Con el vino hecho Dios en mis labios, una misa que siga en mi vida, la llene de cantos, de Virgen, de Cristo.
Quiero una misa y la tengo a mi lado con puertas abiertas, con almas de Biblia, con rostro santo y con cruz encima.
Quiero una misa y yo paso culpable de largo.
Esta entrada fue publicada el Octubre 23, 2009 a las 9:48 am y archivada bajo Escritos 1997 con etiquetas Misa. Puedes seguir cualquier respuesta a esta entrada a través del feed RSS 2.0
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