La Luna es el puerto donde llega el cargamento del amor, en donde se rebalsan pasiones furtivas de primera vez.
La Luna envuelve los cuerpos despojados de todo lo extraño, puros, avergonzados, tal vez obscenos, que despiertan a las caricias por primera vez.
La Luna, sabia Diosa fértil es la testigo de amores febriles, fugaces, desenfrenados, instintivos, como la primera vez.
