Yo he jugado con la nada, sus hombros he apretado, la he pintado de amarillo, índigo y morado, hemos sido ambas compañeras, hemos compartido nuestros días y también hemos llorado.
Yo conozco a la nada, se de sus angustias y la he visto disfrazada detrás de su orgullo.
Yo incluso hablo siempre con la nada, muchas veces la imito o la reemplazo, sin mi cuerpo, sin mi mente, sin futuro ni pasado.


